Caracas, 05 de diciembre de 2016

Su Santidad

Papa Francisco

Ciudad del Vaticano

Roma.

 

 

Ahora pues, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que me hagas conocer tus caminos para que yo te conozca y halle gracia ante tus ojos. Considera también que esta nación es tu pueblo. Éxodo 33:13.

 

 

Mi respeto y saludo en nombre del pueblo larense, en el sentimiento del pueblo venezolano:

Su Santidad, con preocupación y angustia, en acto de mayor humildad, acudo a su sabia presencia para expresarle el sentimiento de la mayoría de nuestro pueblo.

Venezuela hoy vive momentos críticos, cruciales para encontrar la ansiada paz que reclamamos todos: los predicamentos fundamentales de la estabilidad y la gobernabilidad están resentidos y amenazan con desmoronarse para desgracia de los ciudadanos y sus instituciones: peor aún, peligra la paz, ya comprometida por la escasez, la inflación y la desvalorización del trabajo; como por la inseguridad, la violencia delincuencial y la impunidad; también por la inclemencia de las enfermedades y la inasistencia a la salud. Nadie niega esta realidad. Peligra la paz por la tentación de la violencia alimentada de impaciencia y desespero. Podemos afirmar que nos encontramos en una situación explosiva, al borde del colapso económico y social, con lamentables y dolorosas consecuencias para el país y el mundo.

Vivimos en la Venezuela de la angustia y la crispación, en la Venezuela del reclamo: Y así, Su Santidad, nos impulsa a estas líneas la Venezuela necesaria, la de la búsqueda de caminos y soluciones.   

Primeramente, reconocemos el inmenso esfuerzo que está haciendo la Iglesia a favor de la paz en nuestro país. Tememos que lo febricitante de las ideologías y las terquedades de los egoísmos y ambiciones hagan presa del país y éste sea dominado por una violencia que nos llevaría por caminos inciertos y de mucho sufrimiento.  Hago votos por su permanencia en Venezuela, de siglos en la Fe, en esta misión de guía al entendimiento en la cual confiamos.

En segundo término, preciso afirmar que hay muchas expectativas con los resultados de la Mesa de Diálogo Nacional donde participan el gobierno y la oposición como partes, con la mediación de la Iglesia y Unasur. Lo sensato, inteligente y ético, es el entendimiento a través de un diálogo progresivo orientado a soluciones y no al análisis desviado de inculpaciones que terminan en  posiciones destructivas e insalvables complicaciones. Lo racional es atender en positivo  la realidad, para abordar con éxito la desgracia nacional, sin el cartabón ideológico y el memorial de injurias. Es necesario que el gobierno cumpla con los compromisos acordados hasta ahora, como lo ha hecho la Mesa de la Unidad Democrática. Es un clamor de la mayoría del país.

El diálogo sin soluciones enardece al país. Los desequilibrios económicos y sociales no resisten más dilaciones. El gobierno debe actuar y ahora. El país espera respuestas, acciones: es vital que  las instituciones del Estado presenten un calendario electoral como parte de la solución.

En conclusión, Su Santidad, respetuosamente presento a su conocimiento una ruta: se debe concretar una negociación política para un Gobierno de Transición, un Gobierno de Unidad Nacional que permita salvar a Venezuela, más allá de nuestras visiones partidistas, donde participen todos los sectores, tanto la Fuerza Armada Nacional, como factores del hoy oficialismo, y en la visión de cambio que se expresó en la elección del 6 de diciembre del 2015 y sigue vigente en la voluntad electoral venezolana; y con la presencia activa de sectores laborales, empresarios,  académicos, la Iglesia y la más diversa representación social, relevante.

Su Santidad Papa Francisco, le pedimos de corazón, movidos por la fe, que no abandone a Venezuela “porque esta nación también es su pueblo”. Con humildad pedimos su intercesión a favor de la determinación de un acuerdo político que concrete una salida democrática, pacífica, viable.

Atentamente,

Henri Falcón

Gobernador del Estado Lara

Venezuela

 

 

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